viernes, 30 de junio de 2017

De cuando volvemos a ponernos los harapos de Diógenes.

Para contrarrestar la alienación virtual que inunda de ruido blanco mi realidad cotidiana solo me queda realizar un drástico tirón de cable que me desconecte de por lo menos una de esas herramientas a las que se está conectado todo el día y así evitar que la intangibilidad binaria merme con su práctica intrusiva mi consciencia permitiéndome recuperar un poco de esa naturaleza de ente analógico.

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